miércoles, 28 de octubre de 2009

Hemos pasado unos día en Yacaré– Cabedelo. Ha sido una introducción al Brasil muyagradable. Después de un día fondeados hemos entrado ala marina. Como es habitual ultimamente el motor fuera de borda noarrancó después de tanto tiempo parado y con lacorriente del rio, remando es imposible.

Aquí hemos conocidoalguna gente muy maja, nos hemos comido una pequeñaintroducción a un asado, hemos paseado y luchado contra laadministración, y hemos descansado del viaje. Ha sido nuestraprimera experiencia de atracar y fondear en rio y no ha estado mal.

Afortunadamente habíamos traidola jarcia vieja, y hemos cambiado los dos obenques bajos de babor. Alsubir a cambiar el roto, Paz se ha dado cuenta de que el de proatambién estaba tocado y hemos decidido reemplazarlo también.Mejor no tener otra vez sorpresas desagradables en el medio de unatravesía. Hemos limpiado el casco, que estaba bastantesucio, repostado gas oil, agua y comida y estamos listos para salirpara Salvador.

 

El 5 de febrero partimos para Salvador. Son 450 millas por delante. En principio debe ser una travesía tranquila, pero apenas salimos de la bocana nos damos cuenta de que nos espera una noche agitada. Todo está lleno de luces de barcos de pesca, ninguno usa las luces de navegación reglamentarias y no se sabe muy bien si vienen, van o están parados. A las 22 hs, además nos quedamos enganchados en un arte de pesca. No nos movemos y no vemos nada. Un buen susto hasta que vemos un cabo por popa! Lo cortamos con cierta dficultad y seguimos adelante. A la mañana siguiente al agua y a desenredar lo que queda en la hélice. Uffff. Esperando no tener más dificultades seguimos navegando. Nos vamos mar adentro hasta más allá de los 60 mts de profundidad y allí las cosas están más tranquilas. No hay pescadores ni artes no señalizadas así que tranquilamente pasamos los otros 3 días, a veces con viento,otras con menos, con visitas de delfines y con calorcito.

El 9 de febrero avistamos Salvador y alas 00.30 hs entramos en Bahía Marina.

Atardecer a la vista de Salvador de Bahía

Hemos llegado a Salvador con retraso respecto a nuestro plan original, hecho hace mucho tiempo y sin mucha idea de como iba a ser esto, así que nos encontramos con la  grata sorpresa de que en una semana empieza el carnaval. Asípues, más retraso en nuestro plan original y a quedarnos de marcha.

La marina está bien, aunque muy orientada a las motores. Entre semana estamos solos. En en el centro hay otra, algo más barata y llena de veleros “transmundistas”, pero con dificultades para sacar a Rina y pasearla. Bueno, eso finalmente no importa y nos quedamos.

El Carnaval de Bahía esespecial. Nosotros hemos pasado de la parte más ruidosa,trios eléctricos, casetas y camarotes, y nos centramos en lazona antigua de la ciudad. Tambores, bandas, gente paseando, bailandosamba, pero sin los decibelios de los otros circuitos. Nosenamoramos del Pelourinho. Todos los días de carnaval hemosido al “Pelo”. No nos vamos a extender. Salvador essuficientemente conocido e internet está lleno de blogs y webssobre su carnaval, la ciudad y su gastronomía. Recuperamos algo del peso perdido en la travesía a base de moquecas,acarajés y paponhas, cervezas de ½ litro y frutas tropicales.

 

Terminado el carnaval es hora de irse.Salvador no es la ciudad más adecuada para pasear, y perderse. Durante las fiestas la seguridad es de primera, pero una vez terminado las cosas vuelven a la normalidad. Por la noche está desierta, los coches no paran en los semáforos y segúndonde mejor no entrar, no volver andando al barco, etc, etc, Mejor largarse.

 

El 26 de febrero salimos de Salvador para El Morro de Sao Paulo. Empieza la belleza del estado de Bahía.Un río precioso, un pueblo tranquilo en donde no entrancoches, playas paradisíacas, cangrejos de colores, senderos enel bosque, en resumen, una maravilla. Nos quedamos dos díaspara reponernos del carnaval y su desgaste y continuamos hacia Camamú. Tenemos que darnos prisa puesto que el verano pasa muy rápido y queremos que no nos pillen los frentes en la costa sur del Brasil.

 

El 1 de marzo nos vamos para Camamú.Otra vez un río con una bahía inmensa, llena de sitiospara explorar. Fondeamos a unas 2 millas dentro del río, enfrente de la isla de Sapinho. ¿Qué es másbonito? ¿El Morro? ¿Camamú? Todo esto essorprendente. Sitios que viven del turismo, pero a la vez conservan sus habitantes, sus casas, su carácter. Islas de arena blanca. Lo suyo es quedarse aquí un mes, pero es imposible.En el mapa todo es pequeño, pero llevamos un mes en Brasil yde las más de dos mil millas a Buenos Aires solo hemos hechola cuarta parte.

Casi llorando nos vamos de aquí.El 3 de marzo salimos para Ilheus, la ciudad de Gabriela. La navegación es tranquila, agradable, y con viento favorable. Alas 19 hs fondeamos en la bahía enfrente al Club Náutico y a descansar.


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