domingo, 22 de febrero de 2009

Tenemos todo listo, agua en los depósitos, comida y ganas de salir. Como siempre el parte del tiempo es dudoso. Se acercan vientos duros que van a golpear Cabo Verde, con lo cual parece razonable salir, si bien, los que nos esperan para la travesía no son los mejores. Olas grandes y 20 a 25 nudos de través. Un dilema. Decidimos salir de todas maneras. Si no, lo que nos toca es esperar al menos 10 días más en Mindelo.

 

Día 1: 13 de enero: A las 14 hs, con la marea favorable salimos de la marina. La visibilidad regular, viento fresco y algunas olas en el estrecho entre San Vicente y Santo Antaõ. Dejamos las islas atrás navegando solo con el génova enrollado. El viento es del NE con fuerza 5. Nos movemos bastante y empiezan algunos sintomas de mareo. Bueno, así es la vida del navegante.

 

Días 2, 3 y 4: Seguimos navegando con el viento del NE, pero con la mar de través. No paramos de movernos y resulta de lo más incómodo hacer todo. No podemos casi cocinar debido al movimiento del barco. ¡Estamos hartos! Nos planteamos si hicimos bien en salir con el parte que teníamos, pero ya estamos aquí así que tenemos que bailar, no hay más remedio. Solo esperamos que amaine algo el viento para que las olas sean más pequeñas o al menos más largas.

 

Día 5: Pues quien sea que tenía que cambiar el tiempo no lo ha cambiado. Las olas han crecido y nos pegan de vez en cuando una buena por través que nos moja de arriba abajo. No nos hemos quitado el traje de agua en todos estos días. Ahora sí para dormir puesto que están empapados. Encima hemos embarcado tres olas por la popa. Así escrito parece terrible, pero la verdad es que el barco se está comportando de maravilla. Sensación de seguridad en todo momento, y el South Atlántic lo lleva de maravilla. Estamos algo cansados, puesto que dormir en estas condiciones es algo incómodo, pero no imposible. Esperamos llegar a zonas más calmas cerca del Ecuador.

Hay tráfico de barcos, con lo cual tenemos que estar atentos.

 

Días 6 y 7: Entramos en zona de chubascos, si bien el viento se mantiene entre F 4 y 5. ¿Estaremos en los Doldrums? Según todos los libros a partir de estas latitudes sí, pero de calmas nada de nada.

 

Día 9: 21 de enero: El viento cae. Vamos con un E F3 y marejada. Nos acercamos al Ecuador y parece que ahora algo más tranquilos. No contamos con Murphy. A eso de las 12.00 un ruido nos mosquea. Al inspeccionar tenemos deshilachado el obenque bajo de babor proa. Ufff. ¿Y ahora que hacemos? En el medio del océano ....

Paz sube al palo y reforzamos con una driza. Tensamos desde la bañera y seguimos navegando con menos trapo. Afortunadamente el viento se ha establecido en F3 y no parece que sea peligroso seguir así.

 

 

Día 10: ¡Nos acercamos al Ecuador! No hemos tenido nada de calmas. Estamos contentos puesto que seguimos navegando a 4 nudos y el palo aguanta bien. A medianoche cruzamos el Ecuador y nos encontramos chubascos tormentosos con mucha lluvia y poco viento. Ponemos motor y a tirar

Parece que empiezan las calmas nomás.

 

Día 11: Uff. Seguimos a motor. Ni una gota de viento. Aprovechamos para cambiar el aparejo de fortuna según nos sugirió Julio del Cibeles, de manera que podamos navegar con la mayor arriba. El Yanmar sigue dele que te dele. Hacemos 4 nudos y algo más de 90 millas por día. Tampoco está tan mal.

A las 19.30 hs salta el viento. ¡Hurra! Han sido 36 horas de motor. Visto lo que nos han contado hasta tenemos que estar contentos. Vamos a 4 nudos pero a vela.

 

Día 12: El aparejo de fortuna funciona perfectamente y podemos navegar con la mayor y el foque, lo cual está requetebién, dado que vamos con F3 y así, solo con la vela de proa no nos moveríamos nada. Por la mañana avistamos ya Fernando de Noronha, y puesto que estamos cerca de Cabedelo, decidimos parar allí para cambiar el obenque, y no arriesgas hasta Salvador. La navegación se presenta tranquila y ya como uno se imagina que debe ser esto. Mar azul intenso, viento: el adecuado, olas razonables y por la aleta. En resumen: paradisíaco. Si pensamos que nos hemos quitado el traje de agua después del Ecuador, para meternos inmediatamente en una calma horrible se puede entender como estamos disfrutando. También nos han visitado los delfines, que desde Cabo Verde no se habían acercado a nosotros.

 

Día 13: Se ve la costa de Brasil. Nos acercamos a Cabedelo, en la desembocadura del río Paraíba. La entrada requiere atención, si bien no es difícil. Vamos con las cartas electrónicas y las de papel, subiendo el río. Unas 2 millas hacia arriba está Jacaré. Un pueblito pequeño en donde existen un par de marinas. A las 15.30 hs fondeamos en el río, entre varios barcos del rally “Illes de Soleil”.

¡Hemos cruzado! Una cervecita y a descansar.

 

 


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