lunes, 02 de febrero de 2009

Hemos estado dos días fondeados, como siempre, descansando antes de ver que hacemos. Lo que tenemos claro es que nos quedaremos al menos hasta reyes, así que nos lo tomamos con mucha calma. Todavía nos queda comida y agua de la travesía, y la verdad es que hemos fondeado algo lejos. Después de hacer los papeles, paseito por el pueblo y al barco nuevamente.

El fin de año hemos cenado en el barco. Menos mal, puesto que a pesar de la relativa pobreza del país, en los fuegos artificiales de la medianoche del 31 se han gastado una pequeña fortuna. Han durado casi media hora y antes y durante se han lanzado muchas bengalas, que llevadas por el viento caían, algunas todavía encendidas, cerca de los barcos. El ruido de la fiesta era atronador y por supuesto duro hasta más allá del amanecer del día 1.

Continuamos fondeados un par de días más, pero ya hartos de mojarnos cada vez que bajamos a puerto debido a que tenemos que contra el viento y de lo lejos que estamos, no mudamos a la marina. Es cara, en comparación con Canarias, pero es la única que hay, así que allí fuimos.

Una vez en puerto ya cambió la cosa y nos hemos dedicado a pasear por la ciudad. Es colonial, bastante cuidada y muy bulliciosa de lunes a sábados. El sábado por la tarde no queda nadie y hasta el lunes solo andamos por aquí los turistas.

 

Después de postergar la visita un par de días, debido a una gastritis en la cual terminé en el hospital de urgencias hemos hecho la tradicional visita a Santa Antaõ. Solo pudimos quedarnos un día, que ha resultado insuficiente para ver toda la isla, pero nos ha dado la idea de lo espectacular que es. Una pasada. Aquí van unas pocas fotos.

 

Sin darnos cuenta casi se pasaron dos semanas, y ya es tiempo de irse si queremos tener tiempo suficiente para recorrer algo de Brasil. Cabo Verde da para más, sobre todo las islas menos turísticas, pero quedarse en San Vicente es una tontería. La marina es cara, la comida es cara (la compra sale casi a precio de Europa) y el tiempo limitado. Nos vamos con ganas de volver, pero con más tiempo de ver las otras islas y repetir Santo Antaõ.


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